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  • Foto del escritorFelisa García Sánchez

Y A M A S (Ahimsa)

Muchas de las personas que nos acercamos al yoga (me incluyo) lo hacemos sin saber muy bien en qué consiste, más allá de las posturas físicas y haber oído hablar de la meditación, pero sin tener muy claro qué es (¿sentarte a pensar y decir om?).


Tendemos a identificar el yoga con una especie de gimnasia para la que hay que ser muy flexible y, de hecho, a mucha gente le echa para atrás su falta de elasticidad para decidirse a probar una clase. Y sí, desde luego que la práctica física es una parte importante del camino, pero ni es la única ni mucho menos la primera.


La mayoría de los principiantes desconoce que el sendero del Yoga, según Patanjali, comienza con los Yamas y Niyamas, todo un código ético que supone la base desde la cual emprender un proceso de crecimiento que, en última instancia, pretende llevarnos a ese estado de Unión que es el Yoga. Se trata de volver a reunir todas esas partes en las que nos hemos fragmentado, víctimas de nuestra propia ignorancia, y regresar a casa. Se trata de darse cuenta de que somos algo más que carne, huesos y una cabeza pensante, sino que, en realidad, somos, precisamente, eso que se da cuenta, que observa, que permanece.


Somos, al fin y al cabo, conciencia.


Pero paso a paso, vamos por partes. Nos encontramos entonces con que queremos empezar la casa por el tejado, y pretendemos llegar al final del camino sin recorrer los primeros metros. Y estos primeros metros son los Yamas (abstenciones) y los Niyamas (observancias).


Ahimsa. No violencia, bondad.

Ahimsa significa la no violencia, pero ¿qué tipo de violencia? Física, pensamientos, palabras, etc.  Este concepto no hace referencia únicamente a la violencia que seamos capaces de dar a otros, sino que tampoco debemos violentarnos a nosotros mismos. Ahimsa comienza con nosotros, somos lo que vemos, comemos, damos y hacemos. ¿Cómo nos dirigimos a nosotros mismos cuando nos vemos al espejo, o cuando estamos durante la práctica? Ese juicio en algunos casos destructivo que tenemos hacia nosotros y nuestro entorno es lo que quiere borrar la ética de conducta llamada AHIMSA.


A veces los pensamientos negativos son mucho más poderosos que la agresión física y otra forma de ir en contra de este YAMA más acercado a la realidad de nuestra práctica de yoga es forzar demasiado nuestro cuerpo en algunas asanas, discutir con nosotros mismos queriendo ir más allá de lo que podemos a nivel anatómico y colocándonos esa presión mental que no nos llevará más que al retraso y a la limitación de la fluidez que el camino de tu práctica te quiera mostrar.


Uno de los Yamas más bonitos para iniciar un camino en el cual no te quedará más que gratitud y satisfacción por sentir, te invito a practicar AHIMSA a partir de hoy, desde cómo hablas, piensas y actúas contigo y con tu entorno siendo compasivo y paciente con cada situación que se te presente. 



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